Idealizando nuestra personalidad en los medios sociales

Cuando estamos en un evento social y se acerca un fotógrafo para preguntarnos que si nos puede tomar una foto para el periódico, no sacamos la panza y hacemos cara de bobos. Seguramente hacemos lo opuesto: nos preocupamos por no parecer jorobados y esperar que no salgamos con cara de voy a estornudar. A veces publican la foto; ahí nos damos cuenta si salimos bien o no. No tenemos control. Si salimos muy mal, pensamos, así no me veo realmente, ¿o sí?

Sin contar a los mejores amigos, casi siempre tratamos de controlar cómo nos ven los demás, cuál es la imagen que proyectamos. Esta es nuestra marca personal. Las compañías y sus productos tienen marcas: de eso viven; las transmiten a través de las cualidades de sus artículos y del tono en su comunicación: sus anuncios, los modelos que seleccionan, los colores, los precios, los medios en donde aparecen, etc. Nosotros cuidamos y comunicamos nuestra marca de una forma mucho más minuciosa que las compañías, sólo que no siempre somos conscientes de ello. Sigue leyendo

El internet y el yo


Hasta hace poco, las marcas súper exclusivas se negaban a tener presencia en internet. Y aquellas que la tenían, no la comunicaban (o lo hacían en la esquina menos visible del anuncio, en tipografías diminutas). Para esas marcas —y esas personas—, el internet no es una necesidad ni un lujo: es todo lo contrario. Al menos eso dicen.

Antes, la presencia en internet era monolítica: estabas o no estabas; tenías página o no tenías página. Hoy, más que el sí o no, es el cómo. Las empresas, las instituciones y las personas tienen que preguntarse qué tipo de presencia desean tener en la red: un sitio web, un blog, un perfil de Facebook, una cuenta de Twitter, álbumes en Flickr y muchos sitios más se pueden crear con un clic. Pero, ¿cuál me conviene, cuál necesito, con cuál no voy a hacer el ridículo? ¿Cuál es el que le sirve a mi personalidad o mi producto? Sigue leyendo

Internet personalizado II

La vez pasada hablé de Aardvark y de Hunch, dos servicios de internet que prometen personalizar la experiencia de búsqueda al máximo. Hoy hablaré de cuatro sitios de música en internet que ofrecen el mismo concepto: un servicio cada vez más individual.

Shuffler es como los Genius Mixes de iTunes, excepto que Shuffler lo hace con canciones de todos los blogs públicos mientras que iTunes lo hace sólo con la música que hay en tu compu. Selecciona uno de los 108 canales de música y quédate escuchándolo todo el día, como una estación de radio sin comerciales.

Songza es un servicio extremadamente fácil de usar que te permite crear tu propia estación de radio. Tú seleccionas qué artistas y canciones incluir. ¿Quieres escuchar un disco completo antes de comprarlo? Búscalo en Songza (yo he encontrado todo), agrégalo a tu estación y escúchalo completo, sin publicidad ni trucos. Si te gusta, sabrás si comprarlo o no. Lo que más me gusta de este servicio es que la estación puede ser alimentada por una o muchas personas (las que tengan acceso a la cuenta). El colectivo musical puede ser escuchado en donde sea y puedes votar por lo que más te guste y también por lo que menos. Tal vez hagamos nuestra estación en .

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Internet personalizado

Para todos los que pensamos que el Internet iba a contener todo el mundo en una pantalla: tal vez no sea así. El Internet, en lugar de expandirse podría contraerse en los próximos años. Habrá más contenidos pero estos serán más específicos, más locales, incluso personalizados. No veremos el noticiero matutino en vivo desde Mongolia (con traducción simultánea de Google Translate), no podremos comprar artesanías de madera de Nueva Zelandia o aprender portugués con un web-pal de Coimbra. Tampoco iremos al doctor a Curitiba a través de un chat, aunque sea el único especialista de tal alergia que habla español. Parece que el Internet no nos unirá. Adiós a todas las ideas románticas de lo que el Internet iba a ser.

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