Marcas internacionales representadas por extraños

ImageAnuncio de doble página de Emirates, la línea aérea de Dubai. Su concepto es unir culturas. En el anuncio, un señor extranjero de 60 años va a cenar solo y conoce a un joven local de 19. Intercambian culturas.

ImageAnuncio de doble página del hotel Reinassance St. Pancras en Londres. El anuncio está narrado por una chica que trabaja en un bar cercano y te invita una cerveza y una tapa en su bar, aprovechando que está cerca del hotel.

Me encontré estos dos anuncios en la misma revista, en páginas casi consecutivas.

Hace unos años, cuando trabajaba en publicidad (antes de Facebook, Twitter y Flickr), esta «publicidad social» era casi impensable, no por atrevida sino porque a muchos no les hubiera hecho sentido. Además, no muestra el producto que está anunciando. Me pareció digno de compartirse y archivarse aquí, en el blog del taller.

Idealizando nuestra personalidad en los medios sociales

Cuando estamos en un evento social y se acerca un fotógrafo para preguntarnos que si nos puede tomar una foto para el periódico, no sacamos la panza y hacemos cara de bobos. Seguramente hacemos lo opuesto: nos preocupamos por no parecer jorobados y esperar que no salgamos con cara de voy a estornudar. A veces publican la foto; ahí nos damos cuenta si salimos bien o no. No tenemos control. Si salimos muy mal, pensamos, así no me veo realmente, ¿o sí?

Sin contar a los mejores amigos, casi siempre tratamos de controlar cómo nos ven los demás, cuál es la imagen que proyectamos. Esta es nuestra marca personal. Las compañías y sus productos tienen marcas: de eso viven; las transmiten a través de las cualidades de sus artículos y del tono en su comunicación: sus anuncios, los modelos que seleccionan, los colores, los precios, los medios en donde aparecen, etc. Nosotros cuidamos y comunicamos nuestra marca de una forma mucho más minuciosa que las compañías, sólo que no siempre somos conscientes de ello. Sigue leyendo

¡Ganamos el concurso nacional de promoción turística!

En abril del 2011 decidimos participar en el concurso nacional de promoción turística «Creatividad para México», un certamen organizado por la Secretaría de Turismo Federal, el Consejo de Promoción Turística y la UNAM.

El objetivo era presentar ideas que motivaran a todos los mexicanos a viajar por su propio país. Desarrollamos un concepto (la felicidad que otorga el viajar) y presentamos tres propuestas de campaña.

Concursaron 116 proyectos provenientes de todo el país: 58 proyectos de agencias profesionales, 59 de estudiantes. El jurado del certamen estuvo integrado por representantes de la Secretaría de Turismo Federal, el Consejo de Promoción Turística de México, la UNAM, la industria del turismo nacional y la industria de la comunicación y la mercadotecnia.

Para hacer el cuento corto –porque éste en particular fue un cuento largo–, ganamos el primer lugar. ¡Qui-o-bo! Sigue leyendo

La multiplicidad del copy creativo

Como mencioné hace unos meses, la tarea más difícil de un escritor es la de introducirse en la piel de otros.

La voz, el pensamiento y el tono ahí están. Pero para poder transmitirlo efectivamente hay que hundirse en las palabras. Hace falta crear la piel, el personaje que meticulosamente se construye con cada verbo y sinónimo que se utiliza. Nunca será lo mismo decir «es hora de podar el césped» a «voy a cortar el pasto». El primero denota, quizás, a un hombre de mediana edad, maestro en Lenguas Hispanas, que religiosamente se hace cargo de su jardín cada tercer día; esto debido a la maniática preocupación de que descubran el cuerpo de su desaparecida esposa en el suelo de su casa. La segunda expresión, muy probablemente, describa a un padre de familia común, joven, que se dispone a matar el tiempo dominguero con su nueva podadora en la casa a la que se acaban de mudar (que solía ser de un maestro de Lenguas Hispanas); y así comienzan las historias.

En la publicidad, la idea de «introducirse en la piel» se aplica a la hora de crear la imagen de una marca, al hacer un artículo, al sacarse de la nada un slogan o cuando se vomitan párrafos de un texto secundario. Es decir, hay que transformarse en el consumidor (en el que leerá las oraciones) para que se sienta identificado y la comunicación tenga resultado. Hay que convertirse en el mercado meta; los copy creativos como una representación literal del producto. Sigue leyendo