La revista fragmentada — una exposición (réquiem) de Sada y el bombón

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Unos meses después de publicar el último número de Sada y el bombón, la galería de diseño mexicano Casa Gutiérrez Nájera nos invitó a colaborar en una especie de réquiem por la revista. El resultado fueron varios meses de trabajo en los que el taller y la galería nos juntamos para escribir —y leer— una vez más a El bombón.

Lo que empezó como retrospectiva de Sada y el bombón y sus cuatro añotes, pronto se convirtió más bien en introspectiva: desglosar el proceso editorial que hubo detrás de la revista —desde la junta con el equipo editorial hasta la distribución de la revista impresa. Así se construyó La revista fragmentada, una exposición alrededor del oficio de editar una revista; en vez de llorarle, diseccionar al muerto, leerlo más allá del papel. A ver si en una de esas revive o algo.

La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de enero de 2016 en Casa Gutiérrez Nájera (5 de Mayo esquina con Gutiérrez Nájera), en el Centro Histórico de Querétaro. Lunes a sábado, de 11:00 am a 3:00 pm y de 5:00 pm a 8:00 pm.

Como muestra, un video de sala con todos los involucrados en la revista, hecho por nuestros amigos de Casablanca Colectivo (SPOILER: por fin explicamos por qué la revista se llama Sada y el bombón).

Del taller al Oxxo: diseño de etiquetas para la cerveza Indio

Hace unos meses la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma convocó su cuarto concurso de diseño de etiquetas. ¿El tema? Conmemorar los 120 años de su cerveza Indio a través de —obviamente— 120 botellas que debían representar las tribus urbanas de nuestro país.  

En el taller nos gusta hacer etiquetas, hemos diseñado varias para vinos y licores, jamás para una cerveza (y eso que acá la consumimos de a montón). Por eso, porque nos gustan los ejercicios de diseño, participamos con dos etiquetas que acabaron ganando. En  unos meses las veremos impresas y bien frías en los refrigeradores del Oxxo más cercano.

Ve las etiquetas a detalle:

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Hablamos con Daniel sobre el diseño y las ilustraciones de las dos etiquetas:

Todo empezó con ideas sueltas, una selección de subculturas para generar varias propuestas. Vimos en total más de 30 caminos creativos: desde una etiqueta tatuada hasta las versiones hippies. De ahí salió la idea de hacer una etiqueta sobre los ninis. Jacobo presentó un camino tipográfico, solamente había textos, columnas y filas llenas de texto. Todo eso me llevó a la idea de un periódico, hacer una etiqueta que asemejara la plana de clasificados, con anuncios ficticios y divertidos que representaran el estilo de vida de un nini.

Con la otra propuesta el proceso fue lo contrario: en vez de hacer la etiqueta de una subcultura hicimos una que englobara todas las tribus urbanas con personajes, rasgos característicos, ropa, peinados, accesorios y demás: una miscelánea. La etiqueta es un busca y encuentra, por eso del eslogan de Indio: «La cosa es buscarle».

Lo importante a la hora de diseñar una etiqueta es la legibilidad, que los elementos no se pierdan y todo sea directo y contundentes. En este caso se logró algo atractivo y entretenido, que fueran etiquetas de 20-30 segundos de vista.

Hay que destacar que el premio incluye una dotación anual de cervezas. Haciendo cuentas, tendremos más de 2,000 cervezas gratis que seguramente patrocinarán varias fiestas en el taller. ¡Benditos premios en especie!

Ve la galería completa de los ganadores aquí.

Óscar Rieveling ilustra nuestras lecturas

En las últimas semanas, en nuestra revista Sada y el bombón, publicamos una serie de artículos sobre la experiencia de leer. «¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores»: distintas impresiones sobre los vicios y manías de lectura de algunos de nuestros colaboradores.

¿Cómo decidimos qué libro leer? ¿Qué tanto influye el clima, el estado de ánimo, el último libro que leímos? ¿Qué leemos cuando leemos? Seis de nuestros colaboradores respondieron estas y otras preguntas en estos seis artículos.

Para ilustrar cada uno de ellos y agrupar visualmente la serie, le pedimos a Óscar Rieveling una ilustración por artículo. Aunque cada ilustración podría funcionar de forma independiente, entre todas tenían que tener elementos comunes que las unieran; Óscar debía ilustrar seis artículos y, al mismo tiempo, ilustrar una serie.

Este fue el resultado:

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Y aquí las respuestas a una pequeña entrevista que le hicimos:

No quería hacer las ilustraciones de esta serie sobre papel blanco o superficie plana. Quería que se traspasara la literatura o por lo menos algún aspecto literario a la ilustración. Por eso escogí esas hojas; son de un libro de cálculo en ruso que compré en una librería de viejo. Causó mucho revuelo que le arrancara las hojas a un libro para dibujar en él, sobre todo con el librero que me lo vendió.

Me tardé más o menos dos días en cada ilustración. Lo más difícil era tener una idea sobre qué parte del artículo ilustrar. Ya que tenía la idea no había ningún problema; sólo ilustrar la idea, claro.

El artículo que más me costó trabajo fue el de la pulga. No entendí nada del texto. Incluso se lo presté a mi tía que es maestra y tampoco lo inteligió.

Es interesante tomar una idea o un concepto abstracto y poder representarlo visualmente. Ilustro por el reto de poder volver visible una idea.

Miniki

La noción de diseño

Existe una enorme diferencia entre la naturaleza y la conciencia del diseño. Como dijimos en este suplemento –encartado en la edición 16 de nuestra revista Sada y el bombón– el diseño existe aún sin, o incluso a pesar de, los diseñadores. El diseño es una forma de pensar. Lo dijo aquí mismo Daniel Bravo: «se diseña todo el tiempo».

Salvador Elizondo escribe sobre la noción de diseño en uno de los textos de su libro-periplo Estanquillo:

[…] la noción de diseño; una noción que en nuestros días, por urgencia de su exhaustivo empleo como slogan publicitario sinónimo de alta calidad –lo que es una estupidez de mala fe comercial– ha perdido su significado original.

La noción de diseño es como la de proporción o la de temple, una de las nociones derivadas de la noción general de Armonía formulada por Pitágoras doscientos años antes de Platón. Está íntimamente ligada al proceso creativo de todas las artes y, de hecho, a toda la producción humana. De una manera sutil puede ser discernido también en todos los procesos naturales. Se percibe en todas las cosas por pura sensibilidad si la hay o por la aplicación de análisis matemático. No es el caso hacer aquí una exposición detallada de una noción que en el Webster tiene nueve artículos sinónimos con más de cien acepciones. Para los efectos de la crítica podemos suponer que el diseño es la perfección de la cosa anterior a la cosa misma; en otras palabras el grado de perfección con el que se adecuarán la función y la forma de la cosa; la finalidad de la cosa perfectamente prevista en su proyecto. Todas las cosas, especialmente las que hace el hombre, tienen una finalidad y por lo tanto un mayor o menor grado de diseño para alcanzarla. El diseño óptimo es el de la cosa que alcanza el objetivo para el que fue hecha en forma absoluta. A todas las cosas subyace una fórmula de diseño específica con variables circunstanciales y un caso ejemplar lo demuestra: a principios de este siglo se diseña en Inglaterra un automóvil para que solamente el menor número de ingleses puedan tener. En 1936 Hitler manda diseñar un coche que, en 1939, todos los alemanes puedan comprar. La fórmula de diseño se cumple cabalmente en el Rolls-Royce tanto como en el Volkswagen. La fórmula general es la misma para ambos. Las variables, en este caso, son de orden socioeconómico o político, que en el fondo es lo mismo. Algunas cosas de arte pretenden carecer de diseño en la medida en que su hacedor no les asigna ninguna finalidad. Tal es el caso de la poesía pura en la que unos ven ausencia total de diseño y otros solamente diseño puro sin función.

El rediseño de marcas en el taller: sobre Valverde Internacional y el premio ReBrand© 2013

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En el taller creemos que el volver a definir una marca —y resposicionarla— es uno de los trabajos más completos que se pueden hacer en una agencia dedicada al branding y al diseño: construir una nueva identidad a través de imágenes y palabras. Quizás ese entusiasmo y dedicación nos ha llevado a ser reconocidos dos veces con el premio ReBrand© Global Awards, el más alto reconocimiento internacional al reposicionamiento de marcas.

La primera vez fue en el 2008 con la marca turística de Querétaro, y ahora, hace unos meses, lo volvimos a ganar con el rediseño de Valverde Internacional. El ReBrand© 100 Global Awards es el único concurso de este tipo en el mundo, premia los mejores rediseños del año, que sean visualmente estimulantes y comercialmente efectivos. Este fue el caso de Valverde Internacional, un proyecto que tardó dos años en consolidarse: desde la fase de diagnóstico hasta la creación de todos los materiales. El resultado es una comunicación que resalta los valores de la industria; una marca con esencia clara, que se distingue de la competencia y que explica el Movimiento Inteligente de la empresa en distintas plataformas de comunicación.

Entrevistamos a las dos partes del proyecto: la agencia y el cliente. Sigue leyendo

¿Qué representa el libro Vinos & viñedos para el taller?

Vinos & viñedos del centro de México

[Jacobo, director de arte]
En esta reseña mencionas que Vinos & viñedos es Sé, taller de ideas convertido en libro; ¿exactamente en qué partes del libro ves reflejado al taller?

Lo veo por todos lados, desde el concepto del libro hasta el papel y las ganas que le hemos puesto a que la distribución sea la correcta: que llegue a los lugares en donde a nosotros nos gustaría encontrarlo.

Es un libro práctico, democrático, en donde todos hemos vertido nuestras ideas. No es un libro para admirarse ni para hojearse ni para ponerse sobre una mesa: es un libro para usarse, para consultar. Está hecho desde la inquietud y la experiencia, con mucho cariño y gran atención al detalle. Todos estos valores también son los de Sé, taller de ideas.

A veces decimos que es un libro independiente, refiriéndonos a que es un libro sin publicidad. Me gusta pensar que la independencia está realmente en los detalles, en el tono, en la edición: tiene algunas páginas sobre etiquetas, tiene una roseta de olores y sabores que es muy arbitraria, tiene fotos del proceso de la hechura del libro, tiene ideas personales y no de la industria. Me gustaría ver un libro comercial con estas características, un libro que realmente muestre a los que están detrás de él, que haga evidente una forma de pensar y comprender el entorno. Visto así, el libro se parece más a una novela que a un almanaque.

Antes de escribir y diseñar, recorrieron todos los viñedos, entrevistaron a los dueños y los enólogos de cada finca y probaron prácticamente todos los vinos. ¿Podríamos considerar a este libro como una especie de cuaderno o diario de viaje?

Definitivamente lo es. El libro tiene dos rutas: la ruta física –que fue la que nosotros hicimos, luego dibujamos en un mapa y bautizamos como La ruta del vino del centro de México– y la ruta mental –que es la estructura de pensamiento que está detrás del libro: cómo lo concebimos, cómo lo dividimos, cómo entendemos el vino y cómo nos gustaría comunicar todo eso. Ambas rutas son visibles y notorias: la primera es el sistema óseo del libro y la segunda es el sistema nervioso; ambos sistemas están expuestos a simple vista. Sigue leyendo