Däxpe, el objeto souvenir

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Tres graciosos cactus, nuestro más reciente ejercicio de diseño.

En enero del 2013 comenzamos a desarrollar una nueva colaboración con Casa Gutiérrez Nájera. La única limitación era que el proyecto no rebasara los 55 cm de lado y, desde ese vago requisito, comenzamos un proceso creativo indeciso: ¿qué queríamos crear?, ¿cómo lo íbamos a hacer?, ¿cuál era su finalidad? Después de más de veinte propuestas, tres ideas finalistas —que nunca se concretaron— y una solución de último momento, decidimos crear nuestra propia interpretación de la flora regional: el Däxpe.

La palabra däxpe significa biznaga en hñähñu, y ese nombre es el que sintetiza todo el proyecto: un objeto armable en forma de biznaga dorada —flora típica del semidesierto queretano— que lleva la naturaleza ornamental de las cactáceas al escritorio, sala o repisa de cualquier persona; un ejemplo del diseño local y la identidad regional.

Con Denisse Piña a cargo del diseño, buscamos siempre definir a Däxpe como nuestra versión del souvenir mexicano ideal, portable, ligero, sólido y a un precio accesible. Todo esto se refleja en la estructura del «recuerdito» —desde su diseño en pantalla hasta el corte de piezas de madera— y, posteriormente, en los elementos gráficos que representan la piel, las espinas, la textura y los rasgos característicos del cacto; todo impreso en serigrafía.

A mediados de marzo, la serie Däxpe se completó con otros dos cactus de la región: la biznaguita de chilitos y el viejito. Los tres fueron expuestos y vendidos en Zona Maco 2013 —la feria de arte y diseño más grande de Latinoamérica— en el stand de nuestros amigos de la Casa Gutiérrez Nájera.

Mad Men y el taller

Mad Men

A menos que se viva en un riguroso aislamiento de las series televisivas, todo mundo conoce Mad Men: esa serie que ha causado una euforia por regresar a la década de los 60s y, recientemente, ganadora del Emmy a Mejor Serie Dramática del 2011.

Ahora, cuando a uno le preguntan en qué trabaja, el conversador no parece confundirse con palabras como «agencia», «director creativo», «publicidad» y «copy creativo». Gracias a Mad Men, cualquier persona que prenda su televisor tiene, como mínimo, una idea general del funcionamiento de una agencia. Lo malo: en esas conversaciones surgen cosas como «Ah, sí, como lo que hace Peggy» o «Pues yo quiero tu trabajo, todo el día andan tomando».

Pero, ¿es Mad Men un reflejo de una agencia contemporánea? Definamos la pregunta en algo más cercano: ¿es Mad Men un reflejo de Sé, taller de ideas?

En parte sí: tenemos la división de departamentos creativos, el constante chequeo de proyectos entre diseñadores y escritores, el necesario trato con los clientes en cualquier momento, y la lista puede seguir. Todo eso ahí está, renovado y magnificado gracias a la modernidad en la que le tocó estar al taller. Sigue leyendo

La multiplicidad del copy creativo

Como mencioné hace unos meses, la tarea más difícil de un escritor es la de introducirse en la piel de otros.

La voz, el pensamiento y el tono ahí están. Pero para poder transmitirlo efectivamente hay que hundirse en las palabras. Hace falta crear la piel, el personaje que meticulosamente se construye con cada verbo y sinónimo que se utiliza. Nunca será lo mismo decir «es hora de podar el césped» a «voy a cortar el pasto». El primero denota, quizás, a un hombre de mediana edad, maestro en Lenguas Hispanas, que religiosamente se hace cargo de su jardín cada tercer día; esto debido a la maniática preocupación de que descubran el cuerpo de su desaparecida esposa en el suelo de su casa. La segunda expresión, muy probablemente, describa a un padre de familia común, joven, que se dispone a matar el tiempo dominguero con su nueva podadora en la casa a la que se acaban de mudar (que solía ser de un maestro de Lenguas Hispanas); y así comienzan las historias.

En la publicidad, la idea de «introducirse en la piel» se aplica a la hora de crear la imagen de una marca, al hacer un artículo, al sacarse de la nada un slogan o cuando se vomitan párrafos de un texto secundario. Es decir, hay que transformarse en el consumidor (en el que leerá las oraciones) para que se sienta identificado y la comunicación tenga resultado. Hay que convertirse en el mercado meta; los copy creativos como una representación literal del producto. Sigue leyendo

Carta a un estudiante en una agencia de publicidad

Entras, te sientas, más callado que una monja y con las piernas temblando. De esos momentos en que los músculos se contraen para disimular el temblor de tu esqueleto, el nerviosismo natural. Te sientas en lo que parece ser tu escritorio y empieza a sonar The XX. Abres la computadora en espera del primer «encargo» y a la vez tu mirada empieza a juguetear a tu alrededor: el taller es como lo imaginaste. La sutil madera, los muebles, el piso, las lámparas; todo se conjuga en un ambiente minimal e ideal para la creatividad: el cliché estético. Luego, ¿Beirut? Parece ser que tus listas de reproducción las han robado. Las escuchas cuando caminas, cuando te acuestas en el sofá, cuando la fiesta llega a su quinta copa; nunca en el trabajo.

Comienzas a escribir, a ver la pared en blanco esperando que te llegue una idea hecha nombre, slogan, un anuncio o un artículo. Mientras, en lo que llega, tus tenis se mueven al compás de un jazz. Te llevas las manos al cuello y confirmas: no hay corbata. No hay nada «de vestir» que te de el tradicional pinchazo en la piel. Se eliminaron los trajes, los maletines o barroquismos. Sigue leyendo