El signo y la imagen

Las últimas dos o tres semanas he estado fascinado con un libro de Michel Tournier: El espejo de las ideas. Lo publica la editorial catalana El Acantilado.

Para decir lo menos, el libro es una joya. Parte de dos ideas fundamentales:

  1. El mundo –o la realidad– puede ser comprendida por un número finito de conceptos-clave. Los filósofos los llaman categorías (Leibniz, por ejemplo, comprendía el mundo en seis categorías: sustancia, cantidad, cualidad, relación, acción y pasión).
  2. Cada una de estas categorías posee un «contrario» complementario (que no contradictorio). Por ejemplo, a Dios se le opone el Diablo; al Ser, la Nada; al alma, el cuerpo; al miedo, la angustia; al tenedor, la cuchara, etcétera.

Michel Tournier hace un breve tratado sobre estas dos ideas. En 230 páginas, reflexiona sobre 54 categorías y sus 54 respectivos contrarios. Breves ensayos de dos o tres páginas sobre, por ejemplo, el agua y el fuego, el toro y el caballo, el sauce y el aliso, la acción y la pasión. El resultado es fascinante: un libro lúcido e imaginativo.

Así pues, rescato aquí una contraposición relevante para nuestro trabajo: el signo y la imagen:

Le digo a mi interlocutor: caballo. No me entiende. Intento con horse, Pferd, cheval. Sigue sin entenderme. Cojo una hoja de papel y escribo esas palabras. Nada. En cuanto a los signos, he llegado al límite de los recursos. Entonces cojo el papel y dibujo un caballo y, para aclararlo más, imito con la boca el ruido de un relincho, de un trote. Al fracasar los signos, recurro así a las imágenes –a la vez visuales (dibujo) y sonoras (ruido). Signo e imagen son las dos grandes vías de comunicación entre los hombres a través del espacio y el tiempo.

Así la imagen presenta una ventaja decisiva sobre el signo: su universalidad. […] Ello habría tenido que provocar desde hace tiempo un rechazo total del signo y una invasión irresistible de las imágenes. […] Sigue leyendo

Los estudios de mercado en la era de las redes sociales

  • Las redes sociales han constituido un nuevo medio de comunicación.
  • Este nuevo medio terminará con el concepto de género.
  • Los estudios demográficos afectan los contenidos de los medios de comunicación.
  • La demografía de las redes sociales y su completa irrelevancia: las categorías demográficas (edad, origen, ocupación, ingresos económicos, etc.) han dejado de ser relevantes para las redes sociales.
  • Los estudios de mercado necesitan revolucionarse: cambiar de categorías y, sobre todo, cambiar de método de estudio.
  • El método propuesto: los estudios psicográficos.
  • La nueva categoría: los gustos.
  • «En gustos se rompen géneros, y en gustos se crean comunidades».
  • «No me importa si tienes 21 años o si eres sudamericano, me importa si te gusta Woody Allen o si te gusta el vino».
  • La complejización de los medios demanda estudios de mercado más complejos.

Comprender los límites, aceptar los costos

Este diagrama se hizo para los trabajos de diseño, pero en realidad aplica para cualquier trabajo creativo.

Supongamos que un cliente quiere un trabajo muy bien hecho pero para ayer: el resultado es una cochinada: se entrega pasado mañana lleno de errores.

Supongamos que alguien quiere pagar dos pesos por un trabajo serio: el resultado podría llegar a ser atractivo, pero el proceso pagaría los costos: el trabajo queda bien, pero, supongamos, el folleto se manda con la prima despistada que deja su auto en un lugar prohibido, lo que provoca que el cliente esté a las dos de la mañana en el corralón recogiendo las cajas de folletos. Sigue leyendo

Sada y el bombón o la gracia de tener algo propio


Para bien o para mal, trabajar en una agencia de diseño y publicidad significa ser un intermediario; somos meros proveedores, ofrecemos servicios a quien nos lo pide. A veces logramos ofrecer muy buenos servicios, pero aún así seguimos siendo meros proveedores.

El producto final que promocionamos nunca depende enteramente de nosotros. Le podemos encontrar el mejor atributo a cierto producto, sacarle una foto linda, redactar algo sugerente, diseñar algo atractivo y generar un discurso para que el trabajo se replique en otras áreas, pero hasta ahí; podemos generar valor, pero no podemos cambiar las características intrínsecas del producto. Y cuando nos piden trabajar sobre un servicio, pues peor; podemos darlo a conocer, pero nunca ser la persona que da el servicio.

Y eso está muy bien, por lo menos para mí, pues trabajar sólo en una parte del proceso ayuda a controlar mis obsesiones y mi carácter aprensivo. Respondo únicamente por lo que hago; por salud mental, me dejo de preocupar por lo demás.

Sin embargo, parece que aquí en el taller tendemos a la enfermedad mental. Y me parece que de esa tendencia nace Sada y el bombón. Sigue leyendo