Contenido, forma y estructura

La imagen principal es de los silos de Santa Mónica, Zacatecas (1830), hoy en desuso; representan el contenedor. La imagen pequeña es de granos en reposo formando conos naturales; representan el contenido.

No se me ocurre un ejemplo más claro para mostrar cómo las características naturales de algo material —trigo, maíz, frijol— pueden inventar y delimitar una forma que sólo existe a partir de ellas; en este caso, los silos cónicos de Santa Mónica —que son espléndidos como una consecuencia, no intencionalmente.

En este caso tan particular y tan obvio, el contenido (y sus propiedades físicas) existe primero. Luego, un observador moldea una forma para contener ese contenido (en este caso, ambos casi idénticos). Por último, está la mente del ingeniero, que inventa una estructura para sustentar esa forma (se deciden materiales, tamaños, sistemas de mantenimiento, etc.)

  1. El contenido existe y presenta propiedades determinantes.
  2. La forma para contenerlo es un derivado de la observación y el análisis del contenido (sentido común).
  3. La estructura que hace posible esa forma proviene de la tecnología disponible en ese tiempo – espacio.

Los pocos silos cónicos que ahora pueden verse en la carretera son blancos (por razones térmicas que ayudan a la conservación de los granos, supongo), pero son ya casi obsoletos. Han sido sustituidos por otros, metálicos, hechos con nuevas tecnologías y materiales: ya no son cónicos, son cilíndricos: ignoran totalmente el comportamiento natural de los granos (que descansan en forma de cono) y exaltan las virtudes económicas de su diseño: un cilindro ocupa menos espacio que un cono, al menos en el terreno. Esto no me parece mal, al contrario, me parece que representa la fuerza del hombre (y no su sometimiento, como en el caso de los conos vernáculos). Sin embargo sí se siente un distanciamiento entre el contenido, la forma y la estructura: no hay más un diálogo; parecen ignorarse. (¿Nos podríamos referir a este diálogo como el estilo?)

Todo esto como respuesta a un amigo que quiso saber mi opinión sobre si el contenido, en la literatura, debe dictar la forma o, por el contrario, si una forma específica debe delimitar el contenido. El ejemplo de los silos me parece universal. No le di mi opinión literaria (pues no tengo una); le conté la historia de los conos de trigo y de los conos de piedra que envuelven a los conos de trigo. No sé si la historia le sirvió pero a mí me reconforta desde que fui consciente de ella hace ya muchos años. Es un pensamiento recurrente.

(Termino con estas instrucciones de seguridad para que nunca queden atrapados en un silo.)

Un pensamiento en “Contenido, forma y estructura

  1. Nunca pensé en estar dentro de un silo, y mucho menos en que me pudiera quedar atrapada en él. Pero ahora me intrigan, así que esas instrucciones de seguridad me son indispensables. Preciosa lectura.

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