Idealizando nuestra personalidad en los medios sociales

Cuando estamos en un evento social y se acerca un fotógrafo para preguntarnos que si nos puede tomar una foto para el periódico, no sacamos la panza y hacemos cara de bobos. Seguramente hacemos lo opuesto: nos preocupamos por no parecer jorobados y esperar que no salgamos con cara de voy a estornudar. A veces publican la foto; ahí nos damos cuenta si salimos bien o no. No tenemos control. Si salimos muy mal, pensamos, así no me veo realmente, ¿o sí?

Sin contar a los mejores amigos, casi siempre tratamos de controlar cómo nos ven los demás, cuál es la imagen que proyectamos. Esta es nuestra marca personal. Las compañías y sus productos tienen marcas: de eso viven; las transmiten a través de las cualidades de sus artículos y del tono en su comunicación: sus anuncios, los modelos que seleccionan, los colores, los precios, los medios en donde aparecen, etc. Nosotros cuidamos y comunicamos nuestra marca de una forma mucho más minuciosa que las compañías, sólo que no siempre somos conscientes de ello.

Sin que digamos ni hagamos nada, todo habla de nosotros: nuestra ropa, nuestro auto (o la falta de uno), nuestro código postal, el modelo de celular que ostentamos, la bebida que bebemos, el lenguaje que usamos, los gestos que hacemos al hablar… todo. Por eso es tan fácil juzgar a alguien sólo con verlo, porque su simple físico nos envía muchísima información. Para todos los seres urbanos, este ejercicio decodificador es algo natural: lo hacemos todo el tiempo, todos los días, sin darnos cuenta, con extraños y conocidos.

El internet es la plataforma ideal para construir nuestra marca. Los medios que ahí viven (las redes sociales) son muy controlables; nos permiten ajustar detalles, preveer las reacciones. Podemos analizar nuestras apariciones y contribuciones antes de publicar. Los status de Facebook o Twitter: los editamos, pensamos si les gustarán a todos, si obtendremos algún comentario o retweet; podemos dudar en el último minuto antes de dar clic. Las cosas pequeñas de repente son importantes. Lo pensamos; somos extremadamente conscientes de lo que vamos a decir. ¿Cuántas veces hacemos esto al conversar con un amigo?

Tal vez en la web nuestra marca es más importante porque muchos de nuestros «amigos» en realidad no son nuestros amigos, porque nuestros seguidores pueden ser desconocidos. Por lo tanto, queremos asegurarnos de ser percibidos como queremos que nos perciban y tal vez no tanto como en realidad somos.

Los mensajes que estamos enviando se convierten en publicidad personal, no en destellos de nuestra personalidad. Son dos cosas distintas. Si tuvieramos una fiesta con nuestros 400 amigos de Facebook o con nuestros 200 seguidores en Twitter, no tomaríamos el micrófono para decir lo que normalmente publicamos. Arruinaríamos la fiesta. Entonces, ¿por qué las publicamos?

Un pensamiento en “Idealizando nuestra personalidad en los medios sociales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s