Crear un lenguaje

Hace como un mes fui a la conferencia de una cineasta argentina: Lucrecia Martel. Uno de sus temas recurrentes es el lenguaje; la necesidad que tuvo alguna vez el cine argentino de crear un lenguaje que se sintiera bien dentro de una película hablada en español. Me hizo mucho sentido.

Pensé en las películas de Carlos Reygadas. Las primeras tres frases de cada una de sus películas me cortan un poco al escucharlas –aun cuando los actores de Reygadas no son actores y normalmente todo transcurre en un ambiente muy real. Luego me acostumbro y se siente bien, pero al principio las frases no me pasan suavemente; raspan, más bien. Sin embargo, nunca he cuestionado ni una de las frases que se dicen en las películas que veo en lenguas que no son la mía.

Entonces, pensé también en los anuncios publicitarios, en los slogans y demás: ¿«Haz una cara Helmans»?, ¿«Háblele»? Eso también raspa si lo leo ahora, en voz alta (como cuando el protagonista de Sólo con tu pareja lee sus copies: «jalapeños caseros Gómez: para que soples mientras comes»), pero la publicidad en español –y en mexicano– lleva muchos años construyendo ese lenguaje –que es exclusivo de la publicidad mexicana– y sus frases entran, entonces, de forma más natural cuando se ven en la tele o cuando se leen en los espectaculares.

Parece, entonces, que hablar desde los medios masivos en el idioma propio requiere otras palabras, otras frases, porque hay que jugar con las pequeñas significaciones, con los detalles fonéticos, con las posibles cursilerías (en las que caen miles de veces los diálogos cinematográficos), con las exageradas groserías; hay que construir el habla de un medio en específico y proponer una forma de expresarse que tenga coherencia –con ese medio– y que aun así resulte creíble para la audiencia que lo percibe.

4 pensamientos en “Crear un lenguaje

  1. Cuando vi 21 Gramos lo que más me desagradó fue descubrir que el guión se había escrito en español y se había traducido al inglés para actuarse en inglés, una cultura totalmente distinta a aquella en que fue escrito. No sólo era esto evidente sino que arruinó la película. Aunque tampoco me atrevería a decir que 21 gramos filmada en español —con actores de la misma sociedad en la que fue escrita— sería una mucho mejor película.

    Sé que usaste lo del cine sólo para introducir el tema pero creo que el cine mexicano, si bien tiene un lenguaje visual desarrollado, no tiene identidad lingüística.

    El medio dicta el lenguaje, tanto a nivel general (cine, publicidad, familia, amigos) como a nivel de detalle: esa ilustración increíble de la tarjeta de presentación no queda para nada en un folder: sus tamaños son distintos, sus audiencias son totalmente distintas. Hay que saber trasladar un concepto a distintos esquemas, no sólo arrastrar las cosas de un lugar a otro.

  2. De hecho, aunque el comentario lo introduje con el cine, la reflexión original viene del cine. Le he dado muchas vueltas a esto y sólo últimamente pienso en la tele o en los anuncios. Y sí, como tú, yo creo que el cine mexicano no tiene identidad lingüística: las groserías que usan saltan de una manera súper incómoda, suenan casi siempre cursis y en general, no se sienten verosímiles.

    He pensado mucho en las líneas de diálogo que hacen que se sienta tan feo escuchar el cine mexicano y concluyo algo: muchas son líneas que tal vez yo diría, pero escribir guiones no se trata de hablar como se hablaría normalmente. Es otra cosa. Los primeros diálogos de Perros de Reserva son un ensayo complicadísimo sobre la pertinencia de las propinas. Un ensayo, con tesis, argumentos y demás. Eso no se hace en la vida real y en esa película es memorable, funciona muy bien. Tarantino es un gran “dialoguista” y no se me ocurre ninguno en la industria cinematográfica de este país – y no es crítica, es reto.

  3. E. Rohmer, gran exponente del lenguaje del cine y del lenguaje en el cine. No sólo en el sentido literal, también en conceptos.

    ¿Es posible que el cine de ficción se haga para ser visto por otras culturas y no por aquella que lo produjo? Al no tener referentes, como tú dices (…sin embargo, nunca he cuestionado ni una de las frases que se dicen en las películas que veo en lenguas que no son la mía…), las herramientas de crítica se vuelven débiles.

    O tal vez el cine, como dice EGR, es para burlarse del lenguaje, de las formas y de los contenidos. Para inventar mundos que no existen.

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