De recetas, fórmulas y secretos luminosos

A fuerza de complejidad, la publicidad ha caído en el facilismo. Hubo una época (pienso en la serie televisiva Mad Men) en donde la publicidad y la mercadotecnia estaban directamente relacionadas con las ventas; implicaba una relación causal: buena mercadotecnia = buenas ventas; una mala campaña publicitaria era sinónimo de pérdidas económicas.

Pero después todo se complicó. Las ventas de cierto producto dependían no sólo de la estrategia mercadológica, sino de factores sociales, económicos y políticos mucho más complejos e «incontrolables». Ya no basta saber interpretar el mercado, desarrollar una campaña creativa, dirigir bien los esfuerzos, integrar sabiamente los conceptos; no, ahora hay que rezar para que no tiemble en Chile, para que el sistema financiero español no se colapse, para que esta empresa no sea absorbida por aquella. Las ventas ya no dependen de una relación causal, sino de una visión sistémica.

Sin embargo, parece que los modelos publicitarios siguen siendo el remedio para todo. ¿Cuántos clichés no existen en la mercadotecnia, por ejemplo? ¿Cuántas agencias de publicidad y medios no se presentan como la solución infalible?

Te ofrezco lo que nadie, una estrategia de marketing 360º… el secreto está en la segmentación, te ofrezco esta revista… lo que necesitas es aprovechar las redes sociales, en eso consiste la nueva publicidad… lo que yo te vendo son contenidos, no anuncios…

¿Cuántos modelos de este tipo existen? Parece que las agencias y los expertos en publicidad y mercadotecnia han encontrado los nuevos Siete Secretos de la Publicidad, los Cinco Caminos del Éxito, los Tres Principios Básicos, el verdadero Marketring 2.0.

Principios, paradigmas, instrucciones, recetas mágicas, formulas divinas. ¡Cómo si fuera tan fácil!

No existen recetas para desarrollar una estrategia mercadológica. Cada producto pide una forma y un tipo de estrategia distinta; cada proyecto implica su propio aprendizaje; la única manera de encontrar una forma refrescante es trabajando sobre la idea, aprendiendo en el camino. Así, cuando por fin logras una estrategia impecable, aprendes a desarrollar esa estrategia y nada más.

Hace dos mil 500 años, en Éfeso, Heráclito formó una especie de taller de ideas con este concepto de dinamismo: «no es posible bañarse dos veces en el mismo río». Siguiendo esta tradición, nosotros, en Querétaro, pensamos que no es posible trabajar de la misma forma en todos los proyectos. Nosotros cambiamos con los proyectos y los proyectos cambian con nosotros. En nuestro taller eso de hecho a la medida tiene dos mil 500 años de verdad.

Un pensamiento en “De recetas, fórmulas y secretos luminosos

  1. The Age of the Unthinkable es un libro que habla justo de eso: de que ya no se sabe de qué van a depender las cosas; de que no puede haber control de casi nada. Ante esa revelación se han tomado posturas polarizadas: alerta extrema / paranoia o total relajación (cuando algo pase, pensaré qué hacer). También hay quienes no han tomado postura y siguen exactamente igual, como si nada hubiera cambiado.

    La publicidad masiva, como ahora la conocemos, en algún momento fue una novedad. Y así se veía.

    No es más una novedad. Ya no se ve como una propuesta. Irritados, algunos exclaman: «¡Ya no saben qué inventar!». La publicidad ha invadido y ha cansado. No es bienvenida.

    ¿Cómo hacer, pues, para que alegre o divierta en lugar de molestar? ¿Cómo lograr que sea algo inesperado? ¿Cómo hacer que cumpla su objetivo de manera natural y convincente? ¿Cómo hacerla relevante, inteligente?

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