La revista fragmentada — una exposición (réquiem) de Sada y el bombón

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Unos meses después de publicar el último número de Sada y el bombón, la galería de diseño mexicano Casa Gutiérrez Nájera nos invitó a colaborar en una especie de réquiem por la revista. El resultado fueron varios meses de trabajo en los que el taller y la galería nos juntamos para escribir —y leer— una vez más a El bombón.

Lo que empezó como retrospectiva de Sada y el bombón y sus cuatro añotes, pronto se convirtió más bien en introspectiva: desglosar el proceso editorial que hubo detrás de la revista —desde la junta con el equipo editorial hasta la distribución de la revista impresa. Así se construyó La revista fragmentada, una exposición alrededor del oficio de editar una revista; en vez de llorarle, diseccionar al muerto, leerlo más allá del papel. A ver si en una de esas revive o algo.

La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de enero de 2016 en Casa Gutiérrez Nájera (5 de Mayo esquina con Gutiérrez Nájera), en el Centro Histórico de Querétaro. Lunes a sábado, de 11:00 am a 3:00 pm y de 5:00 pm a 8:00 pm.

Como muestra, un video de sala con todos los involucrados en la revista, hecho por nuestros amigos de Casablanca Colectivo (SPOILER: por fin explicamos por qué la revista se llama Sada y el bombón).

¿Cómo se hace una etiqueta? —entrevista a Daniel Bravo y el diseño del mezcal Gracias a Dios

Mezcal Gracias a Dios - Sé, taller de ideas

En el taller nos gusta hacer etiquetas, diseñar la identidad de un producto, una bebida. ¿Cuál es la tipografía de un vino tinto joven? ¿A qué color nos recuerda el sabor de este mezcal? ¿Quién queremos que lo compre? Hacer una etiqueta es mucho branding encerrado en un papel adherible: traducir procesos de elaboración, sabores, ingredientes y características en una sola imagen.

Entrevistamos a Daniel Bravo sobre el proceso de diseño que hay detrás de una etiqueta:

¿Qué es una etiqueta? ¿Cuál es su propósito?

Curiosamente, es un elemento que se adhiere a otro elemento y, juntos, se vuelven una sola cosa, un producto. La etiqueta identifica, distingue de la multitud. Es la esencia de un producto que termina por convertirse en apariencia. Un elemento estético, funcional e informativo donde se comunica la personalidad de la marca, sus valores y atributos.

¿Cómo es una etiqueta bien ejecutada?

Una buena etiqueta tiene que tener personalidad, ser legible, flexible y versátil para sus aplicaciones. Debe ser identificada fácilmente por el mercado al que va dirigido. Comunica y atrae al consumidor.

Hace poco hiciste las etiquetas para la línea de mezcales Gracias a Dios, ¿cómo fue el proceso de ese proyecto?

El brief marcaba que la palabra mezcal debía ser uno de los elementos principales. A partir de ahí, el diseño debía comunicar la marca, el tipo de bebida, su contenido, la elaboración, el lugar de procedencia, etc. Así se fueron construyendo las etiquetas de cada mezcal.

¿Cómo resumirías el proceso de diseño de una etiqueta?

Es un proceso muy completo y divertido: se hacen muchos prototipos, se revisan las disposiciones legales y se investiga sobre la bebida y sus características. ¡En ocasiones hasta hay degustaciones!

¿Cuáles son los elementos más importantes durante el diseño?

Hablando del mezcal Gracias a Dios, un punto muy importante fue que tuvimos que pensar en toda una familia de mezcales, de botellas. Había que mantener coherencia entre toda la línea pero dándole personalidad a cada tipo de agave. En general, cuando diseño una etiqueta pienso en lo que hay que comunicar, la identidad, cómo debe percibirse el producto, que sea atractiva para el target. A partir de ahí realizo bosquejos preliminares y luego descarto los que no cumplen con los puntos anteriores.

¿Y los acabados?

Los acabados son muy importantes y dependen mucho del producto. En el caso del mezcal, la etiqueta debía ser adherible, resistente al agua, congruente con el diseño y la identidad de Gracias a Dios. Incluso la botella personalizada le da más seriedad y exclusividad al producto. Otros acabados fueron el grabado y el hot stamping, detalles que hacen una gran diferencia visual y táctil.

¿Dónde te imaginas las etiquetas que diseñas?

En establecimientos especiales, bares y restaurantes. Cuando el proyecto se termina es muy gratificante ver tu trabajo en una estantería, es como el gran cierre.

Al final, ¿qué es lo que más te gusta de hacer etiquetas?

¿Aparte de la degustación? Me gusta todo el proceso que termina por verse en un producto final en el punto de venta, listo para llegar al consumidor. Eso, ¡y seguir vistiendo botellas!
 

Recuento: el taller en el 2013

El 2013 fue un año bastante diverso para el taller. Y lo decimos porque fueron doce meses en los que trabajamos (a veces al mismo tiempo) con proyectos tan variados: hicimos etiquetas para vino, cerveza y mezcales, diseñamos y rediseñamos marcas, creamos campañas y folletos turísticos, colaboramos con otros despachos creativos, editamos un libro de acuarelas y descubrimos el increíble proceso de un álbum ilustrado —este año nos definimos también como una pequeña editorial independiente. Es más, hasta hicimos un vino: el Paso de Lobos, una botella regional de edición limitada.

Nos gusta la idea de resumir un año vasto y numeroso con el recuento, el volver a relatar y, en ese recordar, encontrarnos en la misma oficina del año pasado pero con más libros, marcas y diseños. Aquí lo que más recordamos del 2013:

Rediseño de la marca Valverde Internacional, premio Rebrand Global Awards.
Lo dice nuestra página web: nos gustan los trabajos a largo plazo. Ganar el Rebrand fue, más que nada, un reconocimiento a todas las fases que hay detrás del rediseño de una marca: analizar al cliente, investigar a la competencia, bocetar, proponer, elegir la nueva identidad; hay algo sumamente minucioso en la delimitación de un nuevo discurso para cualquier marca. Lee más sobre el premio aquí.

Däxpe en Zona Maco
Después de crear el objeto-souvenir ideal, participamos en Zona Maco 2013 —la feria de arte y diseño más importante de Latinoamérica— dentro del stand de Casa Gutiérrez Nájera. Desde entonces, nuestros cactus armables acompañaron a la galería en varios mercados y eventos de diseño nacional (como el Abierto de Diseño Mexicano). Este año completamos la idea de Däxpe: trasladar la flora semidesértica de la región a cualquier casa u oficina. Ve más sobre el proyecto aquí.

Rediseño de Sada y el bombón
Después de 18 números y 3 años de publicaciones bimestrales, nuestra revista evolucionó: más tamaño, 64 páginas de contenido y una imagen renovada con sitio web actualizado. Logramos trasladar al papel una meta a futuro que nos imaginamos desde la primer edición. Seguimos siendo lo mismo, pero con más espacio —y la amplitud nos viene muy bien. Suscríbete a la revista aquí.

Vinos & viñedos del centro de México, la hazaña editorial
El reto: agotar un tiraje de 3,000 ejemplares. Entre presentaciones, giras de venta por el Bajío y tener presencia en librerías y otros puntos de venta, nuestro segundo proyecto editorial ya ha sido comprado en los 32 estados del país a través de nuestra tienda en línea o librerías como Gandhi y El Sótano. Si algo nos dejó este año fue reconocer la increíble —y satisfactoria— hazaña que es vender un libro independiente en México. Lee más sobre el libro aquí.

¡Bienvenido, forastero!, editando un álbum ilustrado
Desde la idea, la narración, las ilustraciones, la tipografía y el tamaño del libro, hacer un álbum ilustrado fue el experimento del 2013. Algunos lo escribieron y editaron, otros lo diseñaron y, en las ilustraciones, colaboramos con un talento local: la Maga Naranjo. El resultado fue un prototipo de libro sobre nuestros corazones como hoteles, los amigos y las relaciones. Lee el libro en Issuu.

¿Y a ustedes cómo les fue este año con nosotros?

Del taller al Oxxo: diseño de etiquetas para la cerveza Indio

Hace unos meses la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma convocó su cuarto concurso de diseño de etiquetas. ¿El tema? Conmemorar los 120 años de su cerveza Indio a través de —obviamente— 120 botellas que debían representar las tribus urbanas de nuestro país.  

En el taller nos gusta hacer etiquetas, hemos diseñado varias para vinos y licores, jamás para una cerveza (y eso que acá la consumimos de a montón). Por eso, porque nos gustan los ejercicios de diseño, participamos con dos etiquetas que acabaron ganando. En  unos meses las veremos impresas y bien frías en los refrigeradores del Oxxo más cercano.

Ve las etiquetas a detalle:

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Hablamos con Daniel sobre el diseño y las ilustraciones de las dos etiquetas:

Todo empezó con ideas sueltas, una selección de subculturas para generar varias propuestas. Vimos en total más de 30 caminos creativos: desde una etiqueta tatuada hasta las versiones hippies. De ahí salió la idea de hacer una etiqueta sobre los ninis. Jacobo presentó un camino tipográfico, solamente había textos, columnas y filas llenas de texto. Todo eso me llevó a la idea de un periódico, hacer una etiqueta que asemejara la plana de clasificados, con anuncios ficticios y divertidos que representaran el estilo de vida de un nini.

Con la otra propuesta el proceso fue lo contrario: en vez de hacer la etiqueta de una subcultura hicimos una que englobara todas las tribus urbanas con personajes, rasgos característicos, ropa, peinados, accesorios y demás: una miscelánea. La etiqueta es un busca y encuentra, por eso del eslogan de Indio: «La cosa es buscarle».

Lo importante a la hora de diseñar una etiqueta es la legibilidad, que los elementos no se pierdan y todo sea directo y contundentes. En este caso se logró algo atractivo y entretenido, que fueran etiquetas de 20-30 segundos de vista.

Hay que destacar que el premio incluye una dotación anual de cervezas. Haciendo cuentas, tendremos más de 2,000 cervezas gratis que seguramente patrocinarán varias fiestas en el taller. ¡Benditos premios en especie!

Ve la galería completa de los ganadores aquí.

Óscar Rieveling ilustra nuestras lecturas

En las últimas semanas, en nuestra revista Sada y el bombón, publicamos una serie de artículos sobre la experiencia de leer. «¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores»: distintas impresiones sobre los vicios y manías de lectura de algunos de nuestros colaboradores.

¿Cómo decidimos qué libro leer? ¿Qué tanto influye el clima, el estado de ánimo, el último libro que leímos? ¿Qué leemos cuando leemos? Seis de nuestros colaboradores respondieron estas y otras preguntas en estos seis artículos.

Para ilustrar cada uno de ellos y agrupar visualmente la serie, le pedimos a Óscar Rieveling una ilustración por artículo. Aunque cada ilustración podría funcionar de forma independiente, entre todas tenían que tener elementos comunes que las unieran; Óscar debía ilustrar seis artículos y, al mismo tiempo, ilustrar una serie.

Este fue el resultado:

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Y aquí las respuestas a una pequeña entrevista que le hicimos:

No quería hacer las ilustraciones de esta serie sobre papel blanco o superficie plana. Quería que se traspasara la literatura o por lo menos algún aspecto literario a la ilustración. Por eso escogí esas hojas; son de un libro de cálculo en ruso que compré en una librería de viejo. Causó mucho revuelo que le arrancara las hojas a un libro para dibujar en él, sobre todo con el librero que me lo vendió.

Me tardé más o menos dos días en cada ilustración. Lo más difícil era tener una idea sobre qué parte del artículo ilustrar. Ya que tenía la idea no había ningún problema; sólo ilustrar la idea, claro.

El artículo que más me costó trabajo fue el de la pulga. No entendí nada del texto. Incluso se lo presté a mi tía que es maestra y tampoco lo inteligió.

Es interesante tomar una idea o un concepto abstracto y poder representarlo visualmente. Ilustro por el reto de poder volver visible una idea.

Miniki

Henos aquí… Un día en el taller

Escritorio Daniel

Heme aquí, siendo entrevistado por Jacobo, Lalo y Mao para entrar a trabajar a Taller-Sé (siendo sincero, esa fue la primera entrevista que tuve). El típico nervio traicionero, emoción por un lado y sensaciones tracaleras por otro… En fin, esa entrevista se convirtió en una plática natural y amena. Y quedé contratado.

Ahora, tras ya un tiempo en Taller-Sé, conocer a Sada y esconderme del bombón, camino por las mañanas para llegar al taller. Entro y el «¡hola!», «¡hola!», «¡hola!» se hace presente. Enciendo la herramienta de trabajo, reviso el moleskine con los pendientes de la tarde anterior, y empiezo a laborar.

Aquí en el taller habemos 3 de café y 5 de té. De café, lo clásico: americano sin azúcar, directo de la prensa francesa. De té, varios: limón, mate, verde, manzana con canela, momentos suaves (?), entre muchos otros.

En el transcurso del día recibo correos, briefs, encargos y modificaciones de materiales. El mail y el Rizzoma se vuelve la sala de juntas virtual: opiniones, ideas, bocetos y hasta alguno que otro chistecillo suele colarse por ahí. Entre la música de Jacobo y la voz de Julia y Mao Aguilera en el teléfono, se escuchan los rezos de Lalo y Luis leyendo en voz baja. Denisse –mi compañera de mesa de trabajo– en silencio y abstraída clica el ratón…

Al terminar el día, acuerdo una mini junta para compartir avances, comentar las variables en turno y discutir posibles mejoras. Después de todo esto, se programa por la noche en casa de Lalo las retas de tenis de mesa que posiblemente perderé…